La canción es bonita y muy positiva. Pero, madre mía, tiene una carga de machismo (¡Qué bueno es Marvin dejándola marchar! Como si fuera su hija pidiéndole permiso para ir de campamento) y el vídeo lo deja más claro aún. O no. La parte visual es un delirio ecuménico. La Terrell tiene el lenguaje corporal más extraño de la lejana galaxia en la que se ambienta el clip. Una cúpula de metacrilato sobre ellos, el metro de New Jander Town y casi casi un único plano con la grúa que sube y baja siempre procurando encuadrar requetebién a la cabina de teléfono. Seguro que existe el tele-transporte por aquellos lares. ¡Cómo para no prometerse estar junto al otro en cuánto lo necesiten!
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