martes, 8 de febrero de 2011

Nina Simone - Love Me Or Leave Me

Billie Holliday, Ella Fitzgerald, Bing Crosby, Sinatra, Doris Day, todos ellos tienen una versión de este monumento musical, grabado por primera vez en el 28 por Ruth Etting. Todas las versiones tienen un toque, alguno más kitsch que otro, pero ninguna tiene la genialidad de la de Nina Simone. Ese solo de piano adaptado de una pieza de Bach a mitad de la obra, el torrente de voz y personalidad, el cambio de registro al que somete a la canción entera, que pasa del típico tono blues con el que siempre era cantada, a expresar algo más que el pesar melancólico del abandono: la tenacidad de la reivindicación por el amor de alguien, la determinación por conseguir algo que sentimos nuestro y que no nos lo quitarán por las buenas. Ese algo que llevamos dentro muy cercano a nuestra necesidad de dignidad. 

Por eso, no tiene precio ver en los últimos segundos de vídeo a ese público íntegramente blanco en los años 50 aplaudiendo como locos a una artista negra. En ese momento, Nina se erige como icono eterno de la Inalienabilidad de la Dignidad.


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